Nóos
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22 de junio de 2016

Fin de curso

Con la misma pasión ausente con la que ha intervenido durante casi sesenta sesiones, ha despachado la jueza este circo.

Samantha hastiada. Samantha ausente.

No hay golpes de mazo en la vida real y los 'visto para sentencia' son apenas una coletilla que se pierde entre citas de anexos, sumarios  y 'respetuosas' protestas.

No ha habido nada de respetuoso en este juicio manchado por la avaricia, la pretendida impunidad y la peste a cloaca del Estado. 

Ha terminado Nóos con el espectáculo de los alegatos finales de las partes. Las defensas han lanzado sus S.O.S al tribunal intentando, más que convencer a las juezas de las bondades de sus defendidos, abrirles los ojos ante la maldad del que acusa. Como si no se hubiesen dado cuenta. Juicio de poca defensa y mucha crítica y chivato.

El caso Nóos ha pasado factura a todos. Seis meses en los que las batallas personales se han mezclado con las corruptelas. Y todo tenía su consecuencia en la sala. 

Un alegato final no es todo el juicio, pero sí un pequeño espejo, una foto del curso. Y así hemos podido ver quién ha estudiado durante los trimestres, quién lo ha llevado con pinzas y quién ha ido solamente a ver pasar la vida. 

Entre los primeros, Manuel González Peeters, abogado del acusado más aplicado. Diego Torres. Su 'speech' definitivo no ha defraudado: un poco faltón, a ratos agresivo, otros entrañable. Siempre con humor (ácido) afirmando, incluso, que quienes acusaban a sus clientes "habían sido abducidos por la ciencia infusa", tirando de ingenio "Me siento como James Stewart, desarmado frente a todo". Definiéndose a sí mismo mejor que nadie "yo no doy puntada sin hilo". Él cree en la inocencia de sus clientes más que ellos mismos, se ha implicado hasta lo personal, hasta rozar casi lo enfermizo. Ha hecho suyo este caso porque, en parte, se le ha ido parte de la vida en ello. Bravo, Peeters. Buena pieza.

Mario Pascual Vives estuvo brillante. A la chita callando, como es él. Pasando desapercibido ha llevado una defensa difícil, porque difícil es la tarea de enarbolar una bandera raída y sin emblema. Dejó claro que su cliente ha recibido por todas partes, que si también han dejado a alguien solo frente al peligro, ha sido a Iñaki Urdangarin. Juzgado socialmente antes de que enero llegara con togas y puñetas. Casa Real le dio la espalda. Intentaron pactar a destiempo y sin suerte. No tuvieron buena mano con las cartas y todo pinta como pinta. Mal. Pascual Vives defendió la inocencia del exduque, pidió su absolución y condenó a quienes condenan rápido y preguntan después. También dentro de casa. Bien, Mario. 

Y como pasa en todo curso, siempre hay quien promete mucho al principio, pero luego se desinfla. Pau Molins ha estado y no. En realidad, la defensa de la Infanta (el batallón formado por hasta cinco letrados diferentes que se han sentado en la bancada) ha participado de lejos en el juicio. Como el que no va con él la historia. Como el alumno que sabe que le tienen que aprobar a fin de curso porque la reforma de turno le salva de repetir. Como el que sabe que papá pagará otro colegio si le echan de este. Ni uno solo de los magistrados ha estado al 100%, ni los del bufete de Palma. Preguntas, las justas al resto de acusados, testigos y peritos. El alegato final de Molins parecía ajeno, expuesto sin pasión, con la cabeza en otra parte... y torpe, muy torpe. No se puede excusar a Doña Cristina argumentando su apretada agenda de madre trabajadora (como si fuese una más) ni, desde luego, apelar a que todos, incluídos jueces y abogados, firman miles de documentos sin leer. El bochorno en la sala y el tribunal ha sido evidente. Si hay condena para la hermana e hija de reyes (que lo dudo), tendrá mucho que agradecer al barcelonés. Hoy, el último día, ha sido el primero en que la Infanta ha tenido a un amigo en la bancada de público. Lorenzo Caprile. Un maestro del alfiler incapaz de coser la tristeza de su amiga, sola, arrinconada por una Familia a la que ya no pertenece.

Este juicio se ha llamado también "Juicio Infanta", y ha sido su abogado el que ha querido declamar a Einstein y Cicerón y reivindicar que "El Derecho todavía no ha muerto", que la ley es igual para todos y que "no se debe aplicar para beneficiar a nadie, pero tampoco para perjudicar a nadie".

Si algo saco de estos seis meses es que, efectivamente, la ley es igual para todos, pero eso no significa que todos seamos iguales ante la ley. Que las caras de alivio de juezas, abogados y acusados hoy, al terminar este suplicio, reflejan que la capacidad de maldad de algunos es infinita, pero la de aguante, limitada. Ya no se podía ver más mierda.

Y, dentro de las heces, una burbuja y una reflexión. Antes de que los ascensores separaran a los 17 acusados de su destino y de Son Rossinyol, Mercedes Coghen se despide de un compañero periodista y servidora. Le pregunto por su abanico, agitado con énfasis en la sala. Un abanico que rezaba "HOLA EVERYONE" con el logo de Madrid 2016. Su candidatura maldita, la que le llevó al banquillo. Por la que puede ir a prisión cinco años. Ni el fiscal quiere realmente que acabe entre rejas... pero ahí está.

Ella, digna, sonriente y tranquila (como cada día de estos seis meses) vuelve a sacarlo del bolso, lo acaricia como quien toca una foto antigua, reconoce aquélla como una de los mejores momentos de su vida y me dice:

-Es que, al final, uno tiene que sentirse orgulloso de lo que ha hecho con orgullo.

El mejor y peor veredicto, el de uno mismo.


3 de mayo de 2016

El abogado de Diego Torres pide a la Audiencia Nacional ser acusación popular contra MANOS LIMPIAS

Y siguiente golpe. Al abogado del exsocio de Urdangarin no le ha bastado con pedir a la Audiencia de Palma que verifique las actas por las que Manos Limpias se personó en Nóos. En su ofensiva contra el sindicato de Miguel Bernad, Manuel González Peeters ha pedido a la Audiencia Nacional que le permitan personarse como acción popular contra Manos Limpias en la causa que tiene abierta en el Juzgado nº1 de Madrid el juez Pedraz y en la que se investiga a Ausbanc y al líder del sindicato que ha llevado a la Infanta al banquillo de Nóos.

En un escrito al que ha tenido acceso este blog y laSextaNoticias, González Peeters asegura que su parte (defiende a Diego Torres y a la mujer de este, Ana María Tejeiro) tiene "condición de perjudicado por los desmanes (...) deliberadamente ejecutados por el pretendidamente dicho SINDICATO MANOS LIMPIAS"

La defensa de Diego Torres y Ana María Tejeiro acude a jurisprudencia, empezando por el auto por el que se admitió a trámite la querella presentada contra Banco de Madrid que legitima a la acusación particular en todo sujeto "ofendido" por la acción delictiva" y otros tres autos. Uno de la Audiencia Provincial de Castellón en la que se admite como acusación particular al Banco de Valencia, a la vez que le hace responsable civil subsidiario y otros dos autos en este mismo sentido dictados en la Audiencia Provincial de Pontevedra y en la Audiencia Nacional.

El letrado termina pidiendo "librar testimonio del auto del 18 de abril de 2016" por la que se estimó la prisión provisional sin fianza para el presidente de Ausbanc, Luis Pineda, y para el secretario general de Manos Limpias para incorporarlo, de este modo, en el juicio del caso Nóos. De este modo, no habría que tomarles declaración de nuevo, sino que aquello declarado ante el juez Pedraz se incorporaría en la causa que se juzga en Mallorca.

Esta petición del abogado se suma a la que ya realizó al tribunal presidido por la jueza Samantha Romero, el propio fiscal Pedro Horrach en una maniobra que se ha entendido como la última carta de la Fiscalía para librar a la hermana del Rey de escuchar sentencia.




21 de abril de 2016

Diario Nóos: Este muerto está muy vivo

En Palma sigue el festival. A veces parece que han tocado ya los cabezas de cartel, que ahora solamente queda paja antes del gran cierre. Pues no. Camuflado en la actualidad política y corrupta del día se cuelan unos cuantos temazos imprescindibles para recordarnos que todo, lo más importante, está por decidir.

Lo de este miércoles han sido muchos fuegos artificiales y jugadas agazapadas tras el humo. Para variar ha sido el abogado de Torres, el incombustible, el imprevisible, el explosivo Manuel González Peeters, quien ha tomado la iniciativa. Quería dar el golpe un día en que, sabía, la sala de vistas tenía la atención de los medios con la presencia del Secretario de las Infantas. Ha pedido "plantear una cuestión referida a una expulsión de Manos Limpias" como parte en el juicio. Ni terminar la frase. La jueza Samantha Romero ha enseñado pronto la primera carta. A González Peeters no le pasa una. "Lo trataremos al final de la sesión", y punto.
El runrún estaba ahí, en las calles, pero sobre todo en las redacciones. Mientras la vida pasaba en la sala, con sus preguntas y sus respuestas, fuera se armaba la marimorena. No hay precedentes judiciales ante una petición de ese tipo, así que el abanico de posibles consecuencias se abría a medida que se consultaba con expertos. Uno de ellos me confesaba sorprendido "esto no es usual ni lógico" y me recordaba que es imposible que se expulse a Manos Limpias del 'juicio Infanta' sin que se disuelva antes la organización como tal o se declare ilegal.  
Hecha la petición, se levantaron las cartas. Las defensas presentes se adhieren a la iniciativa del abogado de Diego Torres a excepción de la de la Infanta. ¿Qué sentido tiene que se queden al margen cuando han intentado hasta la saciedad que se deslegitime a Manos Limpias como acusación antes y durante el juicio?. De cara a la galería y parafraseando a la magistrada Romero, porque estamos ante una "investigación embrionaria". De puertas adentro, se reservan hacerlo cuando desde Madrid se de la puntilla al pseudosindicato. Otros abanderan una lucha que ellos llevan haciendo, sobre todo en la sombra, desde hace meses y quedan con sus manos limpias ante aquellos que les acusarían de querer ventilarse a los únicos que quieren ver a la Infanta en el banquillo.
La juez, a la frase y media de alegación de González Peeters, saltó deseosa de resucitar al muerto y decir lo que, parecía, llevaba desde las nueve de la mañana queriendo soltar acerca de la 'Operación Nelson' y su relación con Nóos: "No tenemos una sentencia firme contra nadie y la presunción de inocencia lo es para todos", además de lanzar puyas como "parece más importante lo que pasa fuera de la sala y eso no se puede tolerar" o el toctoc a Madrid: "este Tribunal no ha sido informado de nada" respecto de "esta investigación embrionaria de la que no tienen conocimiento ni se le ha dado traslado". Ahí iba el toctoc a Madrid. Otro hachazo fue para empequeñecer la petición de Peeters "por acotar, usted postula la expulsión de una parte, en base a una investigación embrionaria (sí, otra vez) y un auto con indicios", a lo que Peeters contestó calmado pero rápido recordando "hay dos personas en prisión".


Pero si hay reacciones destacables, son las de la bancada de las acusaciones. El Fiscal Horrach pidió tiempo pero, ante todo, información. No sólo la referida al Caso Palma, al presunto intento de chantaje para exculpar a la Infanta, sino (y esto es lo que más me llama la atención por las consecuencias que pueda tener) aquella información que aporte el juzgado de Pedraz sobre las cuentas de Manos Limpias y su financiación. 
Por otro lado, la Agencia Tributaria. No se adhiere a la iniciativa de González Peeters, pero cuando la letrada Mercedes Ripoll intentó elaborar su argumento, la jueza se lanzó a su yugular y se enzarzaron en una discusión desigual, en la que la Samantha Romero acusó a la abogada del Estado de "falta de rigor". De ahí para arriba. 
Y por último, de la bancada acusatoria, había que escuchar a Virginia López-Negrete que en sala, sin embargo, ha defendido la legitimidad de Manos Limpias, ha recordado que no está imputada y que ella va a seguir porque puede. Fuera, por cierto, ha dejado caer la bombita. Piensa en la posibilidad de quejarse a los superiores del Fiscal Horrach porque este, dice, le llamó chantajista y extorsionadora. El incidente, que ocurrió el martes por la tarde durante un receso, ha querido ser aireado, entre otros, por la letrada que reclama ahora la empatía y apoyo del Fiscal Superior de Baleares, Bartomeu Barceló. El 'día D' ya imploraba casi el auxilio del Tribunal, ausente durante la trifulca. "¡Que salgan las magistradas!", pedía una ofendida López-Negrete. Esto último no funcionó, pero sí consiguió volver a dejar a Pedro Horrach 'a los pies de los caballos' ante la opinión pública que compra la tesis de que ha mutado de fiscal a abogado defensor.

Las magistradas dijeron que decidirían sobre ello. La respuesta probablemente la tengamos hoy pero, así las cosas, parece claro por dónde van a ir los tiros.


 García Revenga, el rechazado 

Y a todo esto, el secretario de las Infantas en la sala de vistas declarando que en la Casa de Su Majestad el Rey, también se cuecen habas.  Hasta el punto de que "le puenteaban". Alberto Aza, sin ir más lejos, Jefe entonces de la Casa.
García Revenga ha empezado plano, pero ha dejado algunas subidas de montaña interesantes. Como que no se reportaba a la Casa Real de los movimientos del Instituto Nóos, como en su momento aseguraron Iñaki Urdangarin y Diego Torres. A preguntas de Mario Pascual Vives, que antes, viendo por dónde iban los tiros (tal vez sorprendido), había pedido un receso "para poner en orden mis ideas", García Revenga, como mucho, solamente llegó a reconocer que Urdangarin "algún comentario haría" a la Casa Real sobre sus actividades empresariales.
¿Qué hacía? pues, entre otras cosas, recopilar datos para hacer la declaración de la Renta de la Infanta Cristina (que luego enviaba a Federico Rubio). No la de Urdangarin, con quien sí hizo este proceso en el primer año del matrimonio. La de Urdangarin la remitiría, directamente, "su asesor fiscal", es decir Miguel Tejeiro.
El testimonio de García Revenga ha sido el de alguien leal a sus Infantas, pero que no ha querido en su declaración casarse con nadie. En su momento ya hizo todos los favores que le pidieron sin un mal gesto, como el de convertirse en Secretario del Instituto Nóos para evitar "que se pusiese" a la Infanta Cristina en un puesto relevante.
Revenga, el secretario fiel al que han pagado desde Casa Real con la más absoluta de las indiferencias.



10 de marzo de 2016

Diario Nóos. Los Tejeiro golpean dos veces

Si yo les digo que el día comenzaba con la declaración de unos extrabajadores de Nóos, después del subidón informativo de la semana pasada, ustedes habrían lanzado un resoplo. Bajón. Pues no. Así, de primeras, quienes precedían a Miguel Tejeiro, 'el señalado', no tenían pinta de complicarle las cosas a la Infanta. Más bien a su marido y a Diego Torres, pero eso tampoco era ninguna sorpresa.
Luis Tejeiro, otro de la estirpe, declaraba por videoconferencia. Personaje peculiar este contable. Llevaba las cuentas de las sociedades a través de la gestoría. Más allá de describir que tanto Diego Torres como Iñaki Urdangarin "buscaban trabajadores ficticios para la amortización libre" (vamos, meter a gente en plantilla para obtener beneficios fiscales, y luego repartírselo entre las sociedades que crearon), no esperábamos nada nuevo. Nos equivocamos. Luis Tejeiro soltó por esa boquita y, en contra de lo declarado por el tándem duque-profesor, quienes instruían sobre cuentas eran estos y no al revés. A ellos se les ocurría el tipo de contratación y cómo pagar a los empleados (o no pagarles, si es que estos eran 'fantasmas'). "Cada uno ya venía aprendido", sentenció.
Luis Tejeiro llegó a afirmar que su cuñado, Diego Torres, "en su afán de controlarlo todo" llevaba la revisión de las cuentas "en una hoja excel" sin que se le escapase detalle, "hasta el céntimo". Por controlar, controlaba hasta los impuestos y las cuentas de Aizoon, según L. Tejeiro.
Torres, fuera de sala, me reconoció que supervisaba los números porque su cuñado y compañía "lo hacían todo mal". Lo de esta familia es un circo en el que vuelan los cuchillos. "La familia política no se elige", me dice apesadumbrado Torres con un chocolate caliente en las manos. Minutos antes, su cuñado Luis había exculpado a su hermana, Ana María Tejeiro: "la pobre ni pincha ni corta. Y hace lo que hace, lo que aguanta".
Sin embargo, a pesar de lo que dice Torres, la gestoría Medina-Tejeiro siguió llevando las cuentas de lo que llamaban coloquialmente "Grupo Nóos". No hubo supervisión de Casa Real. Nadie, desde la gestoría externa, envió a Carlos García Revenga o a Federico Rubio copias de las cuentas para que se revisaran. Ni hubo intención siquiera: "nunca se planteó ninguna consulta tributaria". Eso afirma Luis Tejeiro, que apenas sostiene haber "enviado a alguien" documentación relativa a la hipoteca de la Infanta, "por orden de Urdangarin".
Pero la verdadera sorpresa, para regocijo de Manos Limpias, ha tenido que ver con Namaste 97. Era la sociedad que tenía el exduque de Palma donde, como accionistas, figuraban su mujer y sus dos hijos mayores. En esa sociedad, previa al desembarco de Urdangarin en Nóos, estaba dado de alta personal doméstico que, por cierto, luego lo estuvo en Aizoon. Esto, según Manos Limpias, perjudica a la Infanta porque demostraría, por la teoría de la ignorancia deliberada, que la Infanta sabía desde antaño cómo operaba su esposo.
Siguiente golpe del hermano Tejeiro: esos empleados domésticos de Aizoon cobraban en sobres con cheques que se entregaban "a Iñaki Urdangarin". Este lo negó en su declaración, claro, pero la Infanta también (de las pocas cosas que expuso con rotundidad).

Los zascas de Luis Tejeiro han sido tales que ha provocado las risas en la sala durante los recesos. Algunos letrados bromeaban con Diego Torres sobre la 'suerte' que tiene con sus cuñados. El testigo declarante, por su parte, no parecía estar pasándolo especialmente mal. Tan relajado estaba que la presidenta del Tribunal, Samantha Romero, le ha echado la bronca como si de un colegio se tratase "Cállese, señor Tejeiro. Estamos en un juicio". Y Tejeiro agachó las orejas con la media sonrisa de quien sabe que la está liando.

Los 'indios de la pradera'

Entre otros testigos del día, le tocó el turno al experto en comunicación de Nóos. A quien contrataron por su experiencia para llevar el asunto del patrocinio del equipo ciclista Banesto por parte del gobierno balear. Juan Pablo Molinero, antes en PriceWaterhouseCoopers (PwC), describió perfectamente el carajal que suponían las contrataciones de trabajadores en Nóos. Molinero relató cómo escuchó por primera vez el nombre de Aizoon. Fue a través de una compañera, Vanesa Oleart quien, extrañada, le comentó que era esa empresa (y no Nóos Consultoría, donde trabajaba) quien aparecía como pagadora en su nómina. La explicación que encontró Molinero a eso fue también reveladora "estando detrás quien está, será por temas de seguridad".
Pero, sin duda, Juan Pablo Molinero ha descrito la tribu de Nóos donde "había dos jefes y, el resto, trabajábamos. Éramos los indios de la pradera". No había posibilidad de progresar hacia un mando intermedio en Nóos, lo que provocó su salida. Los "curritos", como llegó a decir, "no teníamos capacidad de decisión ni nada". Sólo dos personas controlaban y decidían todo: Diego Torres e Iñaki Urdangarin: "En Nóos no se movía un papel sin que lo supieran los jefes de la empresa".
Les recuerdo que el exduque dijo algo parecido, pero de la Casa Real. Muchos pies para el minueto.
Y eso que todavía no ha salido a la pista de baile Miguel Tejeiro. Cojan asiento.

18 de febrero de 2016

Diario Nóos. Madrid, Valencia y el silencio de la Infanta.

La relación de Alfonso Grau con Rita Barberá no está en su mejor momento. Tal vez por eso, la declaración del exvicealcalde de Valencia había generado expectación. No puede decirse que Grau haya tirado de la manta, pero sí ha enseñado la muleta. Reconoce que él propone al Patronato Fundación de Turismo, presidida por él mismo, que se debatiera la propuesta de Instituto Nóos para realizar la primera edición del Valencia Summit. Lo expuso, "estaba en el orden del día", y se votó "a favor", pero lo que Grau no ha querido pronunciar es el nombre de quien le pidió que ese punto apareciese en el orden del día.
Después sí ha hablado de Rita Barberá. Una de cal y otra de arena. La de cal: que, tras comentarle la votación de la Fundación sobre el Valencia Summit, la alcaldesa se acordó oportunamente de que, en un encuentro con Iñaki Urdangarin, el entonces duque de Palma le había comentado algo al respecto. La de arena, que "no me dio ninguna orden ni indicación", solamente le comentó que lo que proponía el señor Urdangarin "en principio, le sonaba bien".
Alfonso Grau ha defendido que su Fundación no adelantó "ni un céntimo" al Instituto Nóos, pagando únicamente cuando se comprobó que el trabajo había sido satisfactoriamente realizado. Y, clarificador, ha expuesto el motivo por el que se contrató a Nóos, únicamente cuando estaba Iñaki Urdangarin al frente: él tenía los contactos y "él daba fiabilidad" a los eventos. 
Otro consistorio, el de Madrid, también se empleó a fondo en que la figura del exduque de Palma estuviese vinculada a la marca Madrid 2016. Muy a fondo. Tanto que la exconsejera delegada de la candidatura, Mercedes Coghen, ha declarado que el entonces alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón (citado en la causa como testigo), quiso que Iñaki Urdangarin ocupase su puesto antes que ella. Después fue contratado, con el paquete del Instituto Nóos adosado, sin mediar concurso público. No lo necesitaba porque él, Urdangarin, "era una persona única", ha sentenciado Coghen.

La Infanta no responderá a Manos Limpias
La sesión de hoy ha estado marcada por la duda sobre la fecha en la que declarará la Infanta Cristina. El Tribunal, encabezado por la magistrada Samantha Romero, ya había movido el día previsto, el 26 de febrero, por problemas con la agenda del letrado de Salvador Trinxet, otro de los acusados. Así, se fijó este viernes 19, como el día en el que la hermana del Rey explicase su papel en los dos delitos fiscales de los que le acusa Manos Limpias .
Todo dependerá del tiempo que empleen en sus declaraciones los dos socios del Instituto Nóos, Iñaki Urdangarin y Diego Torres. Este último responderá a todas y cada una de las preguntas que le formulen los letrados, tal y como ha adelantado su abogado, Manuel González Peeters. De prolongarse más allá del viernes, el turno de Cristina de Borbón llegará ya en la primera semana de marzo. Tendrá tiempo para volver a ensayar, como hizo anoche en el bufete de sus abogados mallorquines, la hipotética sesión a la que pueda enfrentarse.
La hermana del Rey no va a responder, casi con toda seguridad, a las preguntas que le formule la letrada de Manos Limpias. La Infanta podrá eludir así dar explicaciones sobre los tickets que llegaron a Aizoon, la sociedad compartida al 50% con su marido, y que abarcaban desde servicios de peluquería a viajes familiares. No quiere pasar por el mal trago de tener que responder por esos gastos. También, por otro lado, perderá la oportunidad de defender su inocencia y dar una imagen de colaboración total en el esclarecimiento de los hechos. Algunos tribunales, aunque recuerdan que el derecho a no declarar asiste a los acusados, tienen el silencio en cuenta en sus posteriores decisiones. Sí contestará la Infanta, sin embargo, a las preguntas del Fiscal, que no descarta formular alguna cuestión. En cualquier caso, es de esperar que Pedro Horrach sea benévolo con la persona a la que ha exculpado de toda responsabilidad penal en múltiples escritos, lo que incluso se llevó por delante su buena relación con el juez José Castro. El fiscal, en encendidos recursos, llegó a afirmar que el magistrado cordobés se había dejado contaminar por los medios de comunicación y que había emitido "un juicio de valor basado en meras conjeturas".





Diario Nóos. El papel de Gerardo Camps

Luis Lobón era el responsable político de la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia. Por algo ostentaba el cargo de Secretario Autonómico de Eventos valenciano. Y, desde ayer, el último de los investigados en sumarse a la estrategia del bloque de la Generalitat en este juicio.
Lobón señaló y miró hacia arriba en la responsabilidad de la entrada del Instituto Nóos en la comunidad. Fue Gerardo Camps, afirmó, entonces Conseller de Economía, en un descanso durante el Consorcio de la Copa América, quien le habló de Diego Torres y quien le transmitió que este tenía una oferta interesante que hacerle. Y Lobón y Torres se encontraron. Ese encuentro tuvo lugar en el verano de 2004 y, ahí, Torres le expone su proyecto para celebrar el primer Valencia Summit. "No recuerdo haber visto un power point", reconoció Lobón, al que, sin embargo, le pareció "una propuesta interesante" y le pidió al Director General de CACSA que estudiara el asunto. Así se lo trasladó después, de nuevo, a Gerardo Camps, a quien reportó los detalles del encuentro con el socio del exduque de Palma.
¿Por qué no lo declaró ante el juez durante la instrucción, a pesar de que se le preguntó expresamente por ello?. "No lo consideré oportuno para mis intereses de defensa". Y volvió a defender el contrato-convenio con Nóos, como una oportunidad de promoción para la Comunidad Valenciana.
Hoy declara Alfonso Grau, exvicealcalde de Valencia y, entonces, responsable de Hacienda y Turismo en el consistorio que dirigía Rita Barberá. Con él se cierra el círculo valenciano y, tras su interrogatorio, las dudas. Que declare hoy la Infanta es un secreto que, parece, solamente conoce un Tribunal especialmente hermético.



17 de febrero de 2016

Diario Nóos. El alivio de la Infanta

Marco Antonio Tejeiro no tiene ningún interés en tirar piedras sobre el tejado de la Infanta. No lo necesita ni supondría para él una reducción mayor de la pena. Lo tiene claro desde que decidió tirar de la manta en 2014. Eso lo sabía el abogado de Cristina de Borbón quien, por primera vez en lo que llevamos de juicio, decidió intervenir para remarcarlo.
El "contable" de Nóos aseguró haber visto a la Infanta "dos veces en mi vida" y negó haberle entregado una factura, enviado algún mail o haber recibido/enviado orden de ningún tipo. Ajena a la toma de decisiones de Nóos y de Aizoon, donde Tejeiro también se dedicaba a recopilar facturas. Hasta ahí, todo bien. Todo dentro del guión previsto. Manos Limpias, que quiso barrer para casa, interpeló al "contable" por los tejemanejes dentro de la sociedad que comparten los exduques de Palma. Sacó a relucir las facturas y así descubrimos, en boca de Tejeiro, cómo eran los escoltas de estos los que se encargaban de entregar los tickets, que a veces adelantaban el dinero de los exduques, y que el matrimonio Urdangarin Borbón intentaba colar todo tipo de gastos, los normales y deducibles, y los que no: la compra de la saga de Harry Potter, un centro de flores para Julita Cuquerella, viajes privados (Safari por África incluído) o sesiones de peluquería. Los escoltas le entregaban el compendio de tickets grapado, algunos con las siglas "S.E." anotadas al margen ("Su Excelencia", aclara Tejeiro). Todo metido en un sobre y el "contable", con la firma correspondiente de Iñaki Urdangarin o Mario Sorribas, le entregaba el dinero a la secretaria personal del exduque de Palma, Julita Cuquerella. Los gastos se hacían con las dos únicas tarjetas VISA que registraba Aizoon: una para el uso de Iñaki Urdangarin y otra para el de la Infanta Cristina. 
Y entró Pau Molins en escena. Para despejar dudas, quiso que Tejeiro especificara cuántos gastos se cargaron a cuenta de la tarjeta de su defendida: "pocos", contestó el extrabajador de la sociedad. "Y recibió alguna vez alguna orden o gestión en Aizoon, algún requerimiento de pago o ingresos por parte de Dña. Cristina de Borbón?", inquirió Molins. "Nunca", finiquitó Tejeiro.
Y el último "capote" dejó en entredicho la declaración ante el juez del notario de Nóos. Como testigo, afirmó ante Castro durante la instrucción, que el tándem Torres-Urdangarin se sirvió de la Infanta Cristina como "escudo fiscal", como colchón de seguridad para que Hacienda no pudiera tocar sus actividades irregulares. Marco A. Tejeiro metió la muleta: "mintió" y explicó que fue por la enemistad que, ya entonces, había entre su hermano, Miguel Tejeiro, y dicho notario, Carlos Masía. Este declaró como testigo en 2013, y su declaración fue uno de los argumentos de peso para el juez Castro en su justificación para inculpar a la Infanta Cristina. Esta, por cierto, cuando declaró entonces y ante la pregunta del magistrado, ya declaró que ni le constaba "ni lo hubiese aceptado", y añadió, tajante, "casi me ofende, Señoría". 
Si la declaración del notario fue, efectivamente, inventada y provocada por esa enemistad con Miguel Tejeiro (al que, según su hermano, "amenazaron" para declarar a su favor en un juicio), disipa buena parte de dudas sobre la Infanta, además de complicar judicialmente a Masía, que habría incurrido, de ser así, en un delito de perjurio. 
El abogado de Diego Torres, arremete contra el "contable"
Marco A. Tejeiro era farmacéutico. No tenía más formación en contabilidad que un curso gratuito. "No tomaba decisiones", insistió. González Peeters, abogado de Diego Torres, intervino con su estilo habitual, intentando trastocar la tranquilidad imperturbable de Tejeiro. Sacó a relucir un currículo elaborado por el propio Tejeiro en el año 2008 en el que se definía, entre otras cosas, como director de Instituto Nóos. "Está inflado", reconoció Tejeiro quien, además, manifestó que fue Diego Torres quien se encargaba de adornar su tarjeta profesional con cargos en inglés con el fin de dar "una apariencia de la empresa más desarrollada".

El bloque valenciano
El interrogatorio de ayer se completó con el testimonio de Jorge Vela, exdirector general de la Ciudad de las Artes y las Ciencias (CACSA) de Valencia. Con un tono "hostil", reprendido hoy por el Tribunal, respondió a las preguntas de la fiscal Ana Lamas, sobre los contratos de Nóos con la administiración valenciana por los que se embolsaron hasta 3,6 millones de euros.
Para él la Fiscalía pide 8 años de prisión. No está arrepentido, al contrario, defiende que los contratos- "eventos de patrocinio" y, por tanto, exentos de concurso, según él-, se ajustaron a los intereses públicos de CACSA y que, en todo momento, contaron con el visto bueno y supervisión de los servicios jurídicos que, según Vela, "son de lo mejorcito".  Las tres ediciones de Valencia Summit-que contaron, por cierto, con un canon pagado a Nóos para que se encargaran de su organización-, han sido justificadas por Jorge Vela por su éxito para la promoción de la comunidad y de CACSA. Las condiciones, ha contado Vela, le venían dadas del primer convenio que no negoció él. Vela ha descargado toda la responsabilidad en sus superiores: Elisa Maldonado, exdirectora de Gestión de CACSA, y en Luis Lobón, exsecretario de Turismo de la Generalitat Valenciana. "Todo tenía el visto bueno de la superioridad", sentencia.

15 de febrero de 2016

Diario Nóos. La clave: el contable

Marco Antonio Tejeiro tiene una voz casi inaudible. Un hilillo átono que sería imperceptible, de no ser por lo destructivo del contenido. Tan inexpresivo como aplastante en su discurso, aunque este se limite a un "no", "sí" o "todo ficticio".
Tejeiro empezó como contable, aunque poco a poco fue mutando en administrativo. Era el más débil y por eso la Fiscalía supo que, si alguien terminaba cantando, iba a ser él. Su testimonio es clave porque, como parte del meollo Nóos, explica en qué consistía el entramado. Las pruebas y los argumentos. Básicamente, había que cruzar facturas entre las distintas sociedades pantalla "para colarlas" a las administraciones, contratar trabajadores fantasma para conseguir subvenciones públicas y poner a salvo el dinero, a ser posible en paraísos fiscales. Esto último le costó Dios y ayuda a Tejeiro, que no sabe inglés. Por eso se hizo unos croquis que pasó a limpio, para empaparse bien de cómo se abrían las cuentas en Luxemburgo y Londres, qué ventajas tenía y cómo mover la pasta. Croquis que se fueron mostrando, uno a uno, en la maratoniana declaración que está prestando.

Horrach no ha terminado con él, para desesperación de muchos en la sala, -Alfonso Grau, exvicealcalde de Valencia, resopla y repite "esto es insoportable" desde su asiento de investigado, sin pudor alguno-. Nadie entiende por qué es tan minucioso en todas y cada una de las facturas, de los mails cruzados, de los croquis y los tachones. Ni el propio Tejeiro parece entenderlo, que pide, a veces con un atisbo de hastío, un descanso. Detrás, Diego Torres, menea la cabeza y taladra su Moleskine. Él sí se huele la tostada: que la maniobra pasa por culpar única y exclusivamente en Nóos a quienes eran los jefes "al 50%"; él (D. Torres) e Iñaki Urdangarin.
Pero la Fiscalía va más allá. Ninguno de esos papeles o facturas implican a la Infanta Cristina. Salpican, sí, a Aizoon, pero dejan al margen a la hermana del Rey. Esa es la otra jugada de Horrach, dar su golpe en la mesa para decir: "señorías (Tribunal y Juez José Castro), se salieron con la suya, pero de aquí no va a pasar". Eso parece. Que Tejeiro ha cavado la tumba de su cuñado y el exduque, pero que le dará alas a una Infanta que intuye (y su buen rostro, cada vez más relajado, lo demuestra) que de esta sí va a librarse.




12 de febrero de 2016

Diario Nóos. Matas a flote. Urdangarin y Torres, a pique

Matas es imprevisible, hasta cuando se ajusta al guión marcado. A lo mejor por eso, y  a pesar de que ya había pactado reconocer su responsabilidad en la contratación de los servicios de Urdangarin, los letrados (incluído Horrach), esperaban cualquier cosa del expresident.
No ha defraudado Matas. Ha tirado de su labia y de su dominio de los medios, las pausas y los tonos, para dejar en mal-aún más- lugar al exduque. Cómo pensar que alguien como Urdangarin iba a "hacer cualquier cosa extraña". Imposible. Cómo no plegarse a sus exigencias.Y si lo hizo, ha venido a vender Matas, fue por los ciudadanos, porque a las islas le venía de perlas reforzar los vínculos con la Casa Real. Porque Urdangarin levantaba el teléfono y se lo cogía todo el mundo. Porque les dio "donde más nos dolía".
Y tanto.
Del interrogatorio rápido e intenso del exministro de Aznar, me quedo con varias cosas. Por un lado, la ambición de Urdangarin, capaz de ambientar la exigencia de una comisión por sus servicios en 'territorio Real', el Palacio de Marivent. Su facilidad para recordarle que él, duque de Palma, podría conseguir llevar a la Isla "a quien quieras". Urdangarin ambicioso.
Por otro lado, Matas ha humillado a Pepote Ballester, a quien encumbró del podio al despacho. El exdirector de Deportes que, según Matas, "estaba como loco" por tener buena relación con la Familia Real, marcaba territorio: "Tenía la exclusividad de la amistad con Urdangarin". Él, Pepote, tenía competencias -según Matas- para revisar las cuentas y la ejecución.. y no lo hizo. Balones (y delito de malversación), fuera. Y, de paso, apostilla que un desconocido de Instituto Nóos hizo el trabajo que el director balear de Deportes no supo desempeñar.
Y por último, Matas ha defendido el precio (desorbitado e hinchado) de los contratos con Instituto Nóos (2,6 millones de euros en total). Bien pagado estaba, aunque los proyectos se cerraran en partidas de pádel o tras brillantes exposiciones sin papeles siquiera.

El contable remata a los socios

 Marco Antonio Tejeiro había cerrado su pacto. El contable de Nóos, que no ha podido terminar un tedioso interrogatorio plagado de mails, facturas y papeles manuscritos, ha dejado con el culo al aire al tándem Torres-Urdangarin. Pintaban tanto el uno como el otro, ha dicho. Fue Torres, su cuñado, el que le daba la orden de falsificar facturas "por si colaban". Así, cruzaban las de Valencia en Baleares y se inventaban conceptos.
Tejeiro ha descrito el funcionamiento de Nóos, que pasaba por intentar vaciar las cuentas del Instituto para llevárselo al bolsillo. No al suyo. El dinero de la entidad sin ánimo de lucro -eso debía ser-, salía de allí camuflado en nóminas de empleados fantasma. Y luego, un clásico que nunca muere: los sobres. Marco Tejeiro introducía los cheques en ellos y los repartía en persona. A Diego Torres y a Iñaki Urdangarin. Dinero negro, de toda la vida.
No sólo eso, también se creó una red societaria compleja, plagada de sociedades interpuestas, para terminar sacando el dinero a paraísos fiscales. Quien tuvo cuenta, al menos, fue Diego Torres. O esa fue la intención. El destino, Luxemburgo.
Y así iba abofeteando a los protagonistas a golpe de facturas.El "no existió" se repetía una y otra vez, al tiempo que Urdangarin se colocaba sus gafas amarillas para ver en negro sobre blanco su cruz, mientras su mujer, la Infanta Cristina, anotaba en unos papelillos improvisados todo aquello relacionado con su empresa (la que comparte con su marido), Aizoon, y por la que está sentada en el banquillo.
Esto va deprisa, hasta el punto de que las declaraciones que quedan ,se adelantan (al próximo viernes la Infanta, al 23 y 24, Torres y Urdangarin). Las horas van fortaleciendo también los lazos que están empezando a formarse en la sala. El abogado experto en sociedades en paraísos fiscales, Salvador Trinxet, con la Infanta (con la que comparte caramelos para la tos), o las confidencias entre Torres y Urdangarin, mostrando el profesor al alumno las webs de periódicos que hablan sobre ellos durante la vista, y compartiendo gusto por las Moleskine (roja la de Torres, negra la de Urdangarin).
Y mañana veremos si, esta vez, González-Peeters puede terminar un interrogatorio sin tener polémica con la juez Samantha Romero. Hoy la magistrada ha conseguido descentrarle y echar a perder su estrategia con Matas. Si algo ha quedado claro en estas tres jornadas, es que Romero no tiene inconveniente en cortar y desesperar a los letrados, echando un capote, indirectamente, en algunos momentos a los investigados, que consiguen eludir preguntas que tendrían jugosas respuestas.


11 de febrero de 2016

Diario Nóos. Señalando a Matas.

Cuatro de cuatro. Jaume Matas llega a su declaración más esperada con el peso de la acusación de los suyos. Su equipo imputado-investigado en el gobierno balear, se ha sacudido el polvo. Empezó Pepote Ballester y hoy han rematado la jugada los que faltaban: los exgerentes de Ibatur e Illesport, y el que fuera asesor jurídico de la Agencia Balear de Turismo. Todos a una, han señalado a Matas como el que de manera "drástica y directa"-según Miguel Ángel Bonet-, decidió contratar a Nóos, única y exclusivamente porque detrás estaba el yerno del entonces Rey.
El mencionado Bonet, Gonzalo Bernal y Juan Carlos Alia son los arrepentidos. Habían llegado con los deberes hechos y el pacto escrito. Alguno, como Bonet-en prisión por malversación en otro asunto-, no han tenido reparo en reconocer que eran conscientes de la ilegalidad flagrante en las contrataciones. Otro, Gonzalo Bernal, exgerente de la Fundación Illesport, ha aderezado su confesión revelando que los contratos con Nóos venían dados por el President Matas, que se cerraban verbalmente y que no cabía discusión ni debate alguno.
Juan Carlos Alía, que llegó al Govern y a Ibatur como experto en turismo, también ha descargado en Matas parte de la culpa de que la agencia de turismo contratase al instituto de Urdangarin y Torres. Lo mandó "el Presi". Y punto. Era la cal. La arena, que los 1,2 millones de euros por los dos días del primer Foro Illes Balears, eran "un precio razonable". El Instituto Nóos intentó justificar semejante cifra, colando incluso facturas que abarcaban desde 28.588 € en catering a 33.000 € en vuelos.
En la tercera jornada de declaraciones, Matas tendrá que dejar las notas y dar explicaciones. Del gobierno que presidió salieron 2,6 millones de euros que hincharon las cuentas del Instituto Nóos de Urdangarin y Torres. Los cuatro delitos de los que se le acusan -malversación, tráfico de influencias, prevaricación y fraude-, pesan demasiado. Intentará, previsiblemente, reconocer los dos últimos. Ya puso sobre la mesa su palacete en prenda. Esto dejaría al descubierto (aún más) a los socios de Nóos. No asumirá, sin embargo, el delito de malversación que acarrea hasta 8 años de prisión. Sin ese, no hay pacto completo.
La estrategia, a unas horas de su declaración, está en el aire. Promete ser un festival. Tal vez por eso, el Tribunal haya decidido habilitar algunas tardes, como la de mañana, para que declaren los investigados. Un detalle que ha puesto en evidencia, hoy de nuevo, la falta de sintonía entre Samantha Romero y varios letrados, sobre todo con Pedro Horrach. Pero eso es otro cantar.

10 de febrero de 2016

Diario Nóos. El arrepentido Pepote.

El deporte unió a Pepote Ballester con la realeza, la política y también con el delito. El que fuera Director General de Deportes del gobierno de Jaume Matas ha 'cantado' en la primera sesión de declaraciones por el caso Nóos.
A nadie debería pillarle por sorpresa el testimonio dado hoy por Ballester. Hace años que cerró el acuerdo con la Fiscalía. La leucemia crónica que le diagnosticaron en febrero de 2010 le despertó las ganas de contar su verdad y, por otra parte, de dejar vendido a quien fue su mentor político, Jaume Matas. 
Ballester sabía que su pacto podría salvarle de una larga pena en prisión y que, de la amistad que forjó con Urdangarin en los cuartos de la residencia Blume, ya no quedaba más que el recuerdo olímpico. El exduque se la fulminó a golpe de llamada para reclamar 'su dinero'. Y se acabó la amistad, no así la del actual Rey, Felipe VI, con quien se seguía encontrando en la isla hasta que la ponzoña Nóos terminó por consumirlo todo.
La Fiscalía puso sobre la mesa treinta y siete preguntas y en unas "seis u ocho reuniones", según Ballester, se consumó el destape. Al exdirector de Deportes no le gustó que algunos, al estallar el escándalo, se empeñaran en "confundir y faltar a la verdad". A Pepote se le ha quebrado la voz. Y no ha sido admitiendo que se firmaron actas ficticias de la Junta que él presidía de la Fundación Illesport (la gran valedora del Instituto Nóos), ni siquiera cuando se dio cuenta de que su amigo medallista le había "utilizado para llegar a Matas". Lo que Ballester no podía tolerar es que su familia (su padre) y él mismo, tuvieran que soportar, leer y escuchar que quisieron saquear las arcas públicas baleares. Habrá delito, pero que no me difamen, oiga. Ahí se le rasga la voz a Pepote y coge carrerilla para decir que Matas daba las directrices y que, en el Govern, nadie las cuestionaba. Así, "el objetivo era contratar a Urdangarin y a todo lo que viniera de él sin discutir el precio". Nadie concebía que los trabajos no llevaran el sello del duque y todos tragaron con "vestir el santo", falsificando actas de la Junta de Illesport por reuniones que, como algunos trabajos de Nóos, nunca existieron. La orden venía de Matas, y allí, chitón. El gobierno balear sólo dejó de apoquinar cuando Urdangarin desaparece -pero no- del escaparate del Instituto.  Ahí sí que Pepote cuestionó la orden de Matas. Ahí, sí, se rompió la amistad con el exduque, que en 2007, y a pesar de que ya ni organizó el segundo Forum de Islas Baleares, tiró de teléfono para presionar a su otrora amigo con el fin de que le dieran la pasta prometida. 
José Luis, Pepote, Ballester fue a las negociaciones con los fiscales, dice, "a pecho descubierto" y por delante se ha llevado a un Urdangarin ambicioso y a un Matas que también busca un pacto que alivie el batallón de causas abiertas por corrupción. Difícil lo va a tener. El dedo- el suyo- que nombró a Pepote, le ha golpeado en la cara como un boomerang, y ahora le señala a él como culpable. Ya veremos si las notas que no ha parado de escribir el expresident durante la sesión, no terminan endosándole el muerto a otro más poderoso.


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