La decisión estaba cantada. A nadie, creo, ha sorprendido que el Tribunal haya rechazado la petición de expulsión de Manos Limpias del "juicio Nóos". La presidenta del mismo, Samantha Romero, argumentaba en jerga judicial su decisión basándose en que las investigaciones que lleva Pedraz en Madrid están aún en pañales, así que ella va a seguir haciéndose la sueca.
Más allá de eso, lo que me interesa es lo que pasa antes de esa decisión y después. La conclusión que saco de esta semana es que el balón se está moviendo casi más que nunca. Es como un tiki-taka insoportable. Ahora tuya, ahora mía, ahora tú encabezas el acoso a Manos Limpias, ahora yo; ahora rajo con los medios, ahora les pido protección a cambio. Pim pam, pim pam. Ni los testigos consiguen reclamar la atención porque el foco está en las cabezas de los letrados y en sus estrategias.
En la distancia esta semana, seguir el caso ha sido como plantarse ante un capítulo de "La ley y el orden". Ha habido de todo: un conflicto entre acusaciones, unos conjuros entre defensas, una actividad frenética de rastreo en redacciones y una trama secundaria, la de los testigos.
En el último capítulo hemos visto a un fiscal sobrepasado, al que Nóos ha pasado factura y agriado un poco el carácter explotando con la acusación popular que representa Manos Limpias. Acusación contra acusación en las dos direcciones porque ahora es Virginia López-Negrete la que se plantea la querella animada, dice, por algún compañero del caso. También dice que no le gustaría llegar a esos términos porque le tiene "mucho aprecio a Pedro". Pues menos mal.
Previously, en la bancada de defensas el abogado 'prota', González Peeters, había encabezado la 'cruzada antiManosLimpias' con el apoyo de todos los letrados de los acusados, excepto del de la Infanta. Esto ya era significativo, que se escudasen en preferir una libertad con sentencia para la hermana del Rey, antes que por KO del rival (sobre todo cuando se han dedicado a tirar piedras durante estos dos últimos meses). Pues bien, en este último capítulo se descuelga de la protesta del abogado prota, el del socio del cliente del abogado 'prota': Mario Pascual Vives. Pausa para publicidad. Recapitulamos: el abogado de Torres quiere liquidar a Manos Limpias en esta causa, lo que echa una mano a la Infanta de modo directo, pero también a otra persona: Ana María Tejeiro (acusada únicamente por Fiscalía y Manos Limpias). No parece raro que el Fiscal Horrach levante la mano con la mujer de Torres. Sin el yugo de Manos Limpias, Peeters 'salvaría' al menos a uno de sus dos clientes. . Y Urdangarin que querría lo mismo para sí mismo y su esposa, se adhirió al principio, pero luego va Mario Pascual Vives, su letrado, y no protesta contra la decisión de Samantha Romero de mantener a la acusación popular donde está. ¿Por qué? .Y, por otra parte, la Fiscalía, en un apoyo 'indirecto' a Peeters, pide incorporar a la causa la información que se desprenda de la investigación a Manos Limpias, ¿Qué traman?. Para el próximo capítulo creo que tendremos la respuesta.
Y luego están ellos, los testigos. Secundarios con miga. El Conde de Fontao, dejó caer sin piedad a Iñaki Urdangarin y desmintió la versión dada por la Infanta Cristina en la primera temporada. La Casa Real no estaba al tanto de las actividades de Nóos, como el matrimonio de acusados se esforzó en repetir. "Las actividades privadas de los miembros de la Familia Real no las llevaba nadie", dijo el asesor legal de Zarzuela, José Manuel Romero quien, por otra parte, quiso cubrir su espalda y la de la Institución "Nunca supe que había una actividad ilícita sino inadecuada para el marido de una Infanta de España".
También están los expresidentes de los clubes de fútbol, los hermanos Roig. El primero, Francisco, reconoció que pagó 145.000 euros al Instituto Nóos porque quería arrimar el ascua a su sardina con la celebración de los Valencia Summit "me interesó colocar los campos de golf con esa gente importante". Sí, golf, que no sólo de fútbol vive el hombre.
Su hermano, Fernando, del Villarreal CF, también pagó. En su caso 600.000 euros por un informe de unas decenas de páginas para conseguir un contrato de patrocinio que nunca llegó. Y se enfadaron los dos, claro. Algo así como "que me devuelvan mi dinero". pero con la boca chica. Mejor no meneallo.
Como chimpún, Francisco Roig se dirigió al Tribunal con un "que sea corto", como quien desea una hora, también corta, a una parturienta. Aquí, don Francisco, las complicaciones han empezado antes de la dilatación, no le digo más.
21 de abril de 2016
Diario Nóos: Este muerto está muy vivo
En Palma sigue el festival. A veces parece que han tocado ya los cabezas de cartel, que ahora solamente queda paja antes del gran cierre. Pues no. Camuflado en la actualidad política y corrupta del día se cuelan unos cuantos temazos imprescindibles para recordarnos que todo, lo más importante, está por decidir.
Y a todo esto, el secretario de las Infantas en la sala de vistas declarando que en la Casa de Su Majestad el Rey, también se cuecen habas. Hasta el punto de que "le puenteaban". Alberto Aza, sin ir más lejos, Jefe entonces de la Casa.
García Revenga ha empezado plano, pero ha dejado algunas subidas de montaña interesantes. Como que no se reportaba a la Casa Real de los movimientos del Instituto Nóos, como en su momento aseguraron Iñaki Urdangarin y Diego Torres. A preguntas de Mario Pascual Vives, que antes, viendo por dónde iban los tiros (tal vez sorprendido), había pedido un receso "para poner en orden mis ideas", García Revenga, como mucho, solamente llegó a reconocer que Urdangarin "algún comentario haría" a la Casa Real sobre sus actividades empresariales.
¿Qué hacía? pues, entre otras cosas, recopilar datos para hacer la declaración de la Renta de la Infanta Cristina (que luego enviaba a Federico Rubio). No la de Urdangarin, con quien sí hizo este proceso en el primer año del matrimonio. La de Urdangarin la remitiría, directamente, "su asesor fiscal", es decir Miguel Tejeiro.
El testimonio de García Revenga ha sido el de alguien leal a sus Infantas, pero que no ha querido en su declaración casarse con nadie. En su momento ya hizo todos los favores que le pidieron sin un mal gesto, como el de convertirse en Secretario del Instituto Nóos para evitar "que se pusiese" a la Infanta Cristina en un puesto relevante.
Revenga, el secretario fiel al que han pagado desde Casa Real con la más absoluta de las indiferencias.
Lo de este miércoles han sido muchos fuegos artificiales y jugadas agazapadas tras el humo. Para variar ha sido el abogado de Torres, el incombustible, el imprevisible, el explosivo Manuel González Peeters, quien ha tomado la iniciativa. Quería dar el golpe un día en que, sabía, la sala de vistas tenía la atención de los medios con la presencia del Secretario de las Infantas. Ha pedido "plantear una cuestión referida a una expulsión de Manos Limpias" como parte en el juicio. Ni terminar la frase. La jueza Samantha Romero ha enseñado pronto la primera carta. A González Peeters no le pasa una. "Lo trataremos al final de la sesión", y punto.
El runrún estaba ahí, en las calles, pero sobre todo en las redacciones. Mientras la vida pasaba en la sala, con sus preguntas y sus respuestas, fuera se armaba la marimorena. No hay precedentes judiciales ante una petición de ese tipo, así que el abanico de posibles consecuencias se abría a medida que se consultaba con expertos. Uno de ellos me confesaba sorprendido "esto no es usual ni lógico" y me recordaba que es imposible que se expulse a Manos Limpias del 'juicio Infanta' sin que se disuelva antes la organización como tal o se declare ilegal.
Hecha la petición, se levantaron las cartas. Las defensas presentes se adhieren a la iniciativa del abogado de Diego Torres a excepción de la de la Infanta. ¿Qué sentido tiene que se queden al margen cuando han intentado hasta la saciedad que se deslegitime a Manos Limpias como acusación antes y durante el juicio?. De cara a la galería y parafraseando a la magistrada Romero, porque estamos ante una "investigación embrionaria". De puertas adentro, se reservan hacerlo cuando desde Madrid se de la puntilla al pseudosindicato. Otros abanderan una lucha que ellos llevan haciendo, sobre todo en la sombra, desde hace meses y quedan con sus manos limpias ante aquellos que les acusarían de querer ventilarse a los únicos que quieren ver a la Infanta en el banquillo.
La juez, a la frase y media de alegación de González Peeters, saltó deseosa de resucitar al muerto y decir lo que, parecía, llevaba desde las nueve de la mañana queriendo soltar acerca de la 'Operación Nelson' y su relación con Nóos: "No tenemos una sentencia firme contra nadie y la presunción de inocencia lo es para todos", además de lanzar puyas como "parece más importante lo que pasa fuera de la sala y eso no se puede tolerar" o el toctoc a Madrid: "este Tribunal no ha sido informado de nada" respecto de "esta investigación embrionaria de la que no tienen conocimiento ni se le ha dado traslado". Ahí iba el toctoc a Madrid. Otro hachazo fue para empequeñecer la petición de Peeters "por acotar, usted postula la expulsión de una parte, en base a una investigación embrionaria (sí, otra vez) y un auto con indicios", a lo que Peeters contestó calmado pero rápido recordando "hay dos personas en prisión".
Pero si hay reacciones destacables, son las de la bancada de las acusaciones. El Fiscal Horrach pidió tiempo pero, ante todo, información. No sólo la referida al Caso Palma, al presunto intento de chantaje para exculpar a la Infanta, sino (y esto es lo que más me llama la atención por las consecuencias que pueda tener) aquella información que aporte el juzgado de Pedraz sobre las cuentas de Manos Limpias y su financiación.
Por otro lado, la Agencia Tributaria. No se adhiere a la iniciativa de González Peeters, pero cuando la letrada Mercedes Ripoll intentó elaborar su argumento, la jueza se lanzó a su yugular y se enzarzaron en una discusión desigual, en la que la Samantha Romero acusó a la abogada del Estado de "falta de rigor". De ahí para arriba.
Y por último, de la bancada acusatoria, había que escuchar a Virginia López-Negrete que en sala, sin embargo, ha defendido la legitimidad de Manos Limpias, ha recordado que no está imputada y que ella va a seguir porque puede. Fuera, por cierto, ha dejado caer la bombita. Piensa en la posibilidad de quejarse a los superiores del Fiscal Horrach porque este, dice, le llamó chantajista y extorsionadora. El incidente, que ocurrió el martes por la tarde durante un receso, ha querido ser aireado, entre otros, por la letrada que reclama ahora la empatía y apoyo del Fiscal Superior de Baleares, Bartomeu Barceló. El 'día D' ya imploraba casi el auxilio del Tribunal, ausente durante la trifulca. "¡Que salgan las magistradas!", pedía una ofendida López-Negrete. Esto último no funcionó, pero sí consiguió volver a dejar a Pedro Horrach 'a los pies de los caballos' ante la opinión pública que compra la tesis de que ha mutado de fiscal a abogado defensor.
Las magistradas dijeron que decidirían sobre ello. La respuesta probablemente la tengamos hoy pero, así las cosas, parece claro por dónde van a ir los tiros.
García Revenga, el rechazado
Y a todo esto, el secretario de las Infantas en la sala de vistas declarando que en la Casa de Su Majestad el Rey, también se cuecen habas. Hasta el punto de que "le puenteaban". Alberto Aza, sin ir más lejos, Jefe entonces de la Casa.
García Revenga ha empezado plano, pero ha dejado algunas subidas de montaña interesantes. Como que no se reportaba a la Casa Real de los movimientos del Instituto Nóos, como en su momento aseguraron Iñaki Urdangarin y Diego Torres. A preguntas de Mario Pascual Vives, que antes, viendo por dónde iban los tiros (tal vez sorprendido), había pedido un receso "para poner en orden mis ideas", García Revenga, como mucho, solamente llegó a reconocer que Urdangarin "algún comentario haría" a la Casa Real sobre sus actividades empresariales.
¿Qué hacía? pues, entre otras cosas, recopilar datos para hacer la declaración de la Renta de la Infanta Cristina (que luego enviaba a Federico Rubio). No la de Urdangarin, con quien sí hizo este proceso en el primer año del matrimonio. La de Urdangarin la remitiría, directamente, "su asesor fiscal", es decir Miguel Tejeiro.
El testimonio de García Revenga ha sido el de alguien leal a sus Infantas, pero que no ha querido en su declaración casarse con nadie. En su momento ya hizo todos los favores que le pidieron sin un mal gesto, como el de convertirse en Secretario del Instituto Nóos para evitar "que se pusiese" a la Infanta Cristina en un puesto relevante.
Revenga, el secretario fiel al que han pagado desde Casa Real con la más absoluta de las indiferencias.
19 de abril de 2016
Diario Nóos: Donde dije digo, digo Nelson.
Si este caso y este juicio tienen un color, es uno muy turbio. El marrón oscuro casi mierda. De esa que no sale ni con arielita. Ni frotando antes. Y como todo en esta vida, la mierda sale a flote. Más tarde que temprano, aunque demasiado pronto para la acusación popular de Manos Limpias. Porque sí, Manos Limpias está personada en esta causa, mal que le pese a Virginia López-Negrete, la aguerrida letrada que ahora reniega de su cliente como los tres portazos evangélicos de Pedro.
López-Negrete lo niega todo pero lo cierto es que cada día que pasa desde el viernes maldito (o bendito, según se mire) sus tacones suenan cada vez más lejanos. Ya no hay conversaciones distendidas al lado de la máquina de café, ni ganas de conexiones en directo por doquier. La letrada prefiere refugiarse en su burbuja y, en todo caso, los platós-territorios amigos. Eso sí, no hay que negarle que a su llegada a la EPAB atienda a la prensa, aunque ya haya preguntas que no le hagan tanta gracia y le salga la vena del norte. Fría y cortante.
Los testigos de hoy eran lo de menos (con todos los respetos) y miren que mañana se presenta interesante el día con Carlos García Revenga, secretario de las Infantas, sentado frente al tribunal. Se espera que respalde a Cristina de Borbón e Iñaki Urdangarin y deje caer algún rejonazo sobre la Casa Real que le ha dado la espalda y que le sacrificó desde el minuto uno.
De todo eso hablaremos mañana, pero hoy lo que se cuece está en otro sitio. Está en un bufete de abogados con solera en Barcelona, está sobre la mesa en la Audiencia Nacional del juez Pedraz, en Madrid. Está entre rejas, en Soto del Real y, por encima de todos, está en el lugar donde se asienta la inquietud de Virginia López-Negrete. A ratos en el banco de la esquina, en la tercera fila de las acusaciones; a ratos en un apartamento frente al paseo marítimo de Palma. Apartamento prestado, como ella en el juicio ahora.
Todo el mundo le pregunta y ella juega al despiste. Tal vez porque no lo ha decidido siquiera, o tal vez forma parte de una estrategia ya pensada y asesorada. El caso es que, hoy día, a la Infanta no le quita nadie del banquillo salvo que ocurran dos cosas: que se disuelva Manos Limpias por orden judicial (poco probable) o que Virginia López-Negrete (o el letrado que la sustituyese, si eso ocurriera) decidan retirar la acusación. Aquí está la clave: en qué demonios tiene pensado hacer Virginia López-Negrete.
La letrada se debate entre su deseo-ego-obsesión desde hace cuatro años y la supervivencia. En el primer escenario, tendría que aguantar hasta el final. Cierto es que apenas faltan dos meses de juicio, pero es consciente de que las presiones, ahora más que nunca, van a ser insoportables. Si hay algo reprochable hacia su persona y si la 'operación Nelson' le salpica de alguna manera, pueden estar seguros de que va a salir de aquí a junio. Tanto eso como los rumores acerca de que ha quitado la imputación a Miguel Tejeiro a cambio de dinero. En un comunicado, por supuesto, descartó esta última maniobra que justificó en base a su "estrategia procesal", anunció medidas legales contra aquellos que apuntaran en esa dirección y se cuidó mucho de definir su actuación antes, ahora y en el futuro como "impecable, legal y profesional hasta el final".
Pero ¿qué final?. El otro escenario posible, el de la renuncia a la acusación, no parece tan improbable y prueba de ello es que la letrada deja abierta una rendija de esa puerta a algunos periodistas que, sabe, no van a guardar el off the record. En este segundo escenario, Virginia López-Negrete perdería el caso de su vida a cambio de su vida, de salvar los muebles. De no menear la mierda que huele peligrosamente próxima. Quedaría como una mártir que renuncia en pro de un sindicato que ha jugado con ella y con los españoles, con la justicia. Ganaría ella y ganaría la Infanta. Su defensa tendría lo que quiere, a su cliente fuera de sentencia. Y aquí paz y después, gloria.
En estos días en los que una se pone a rastrear hemeroteca como loca, se encuentran joyas y malas bromas del destino. Como ese artículo de hace dos años y medio en el que Virginia López-Negrete posa para la foto con un Miguel Bernad que muestra sus manos, dice, limpias. En la foto ella tiene una sonrisa forzada, de sí pero no. El artículo de El Mundo, para regocijo del amante de las casualidades, lleva la firma de Javier Castro Villacañas. El mismo Javier Castro que, a la postre, sería el director de Comunicación de Manos Limpias, ahora en libertad pero después de haber sido detenido en esta 'operación Nelson'.
El Destino vence al más fuerte. Suena 'O Fortuna' mientras escribo esta entrada. Casualidades.
López-Negrete lo niega todo pero lo cierto es que cada día que pasa desde el viernes maldito (o bendito, según se mire) sus tacones suenan cada vez más lejanos. Ya no hay conversaciones distendidas al lado de la máquina de café, ni ganas de conexiones en directo por doquier. La letrada prefiere refugiarse en su burbuja y, en todo caso, los platós-territorios amigos. Eso sí, no hay que negarle que a su llegada a la EPAB atienda a la prensa, aunque ya haya preguntas que no le hagan tanta gracia y le salga la vena del norte. Fría y cortante.
Los testigos de hoy eran lo de menos (con todos los respetos) y miren que mañana se presenta interesante el día con Carlos García Revenga, secretario de las Infantas, sentado frente al tribunal. Se espera que respalde a Cristina de Borbón e Iñaki Urdangarin y deje caer algún rejonazo sobre la Casa Real que le ha dado la espalda y que le sacrificó desde el minuto uno.
De todo eso hablaremos mañana, pero hoy lo que se cuece está en otro sitio. Está en un bufete de abogados con solera en Barcelona, está sobre la mesa en la Audiencia Nacional del juez Pedraz, en Madrid. Está entre rejas, en Soto del Real y, por encima de todos, está en el lugar donde se asienta la inquietud de Virginia López-Negrete. A ratos en el banco de la esquina, en la tercera fila de las acusaciones; a ratos en un apartamento frente al paseo marítimo de Palma. Apartamento prestado, como ella en el juicio ahora.
Todo el mundo le pregunta y ella juega al despiste. Tal vez porque no lo ha decidido siquiera, o tal vez forma parte de una estrategia ya pensada y asesorada. El caso es que, hoy día, a la Infanta no le quita nadie del banquillo salvo que ocurran dos cosas: que se disuelva Manos Limpias por orden judicial (poco probable) o que Virginia López-Negrete (o el letrado que la sustituyese, si eso ocurriera) decidan retirar la acusación. Aquí está la clave: en qué demonios tiene pensado hacer Virginia López-Negrete.
La letrada se debate entre su deseo-ego-obsesión desde hace cuatro años y la supervivencia. En el primer escenario, tendría que aguantar hasta el final. Cierto es que apenas faltan dos meses de juicio, pero es consciente de que las presiones, ahora más que nunca, van a ser insoportables. Si hay algo reprochable hacia su persona y si la 'operación Nelson' le salpica de alguna manera, pueden estar seguros de que va a salir de aquí a junio. Tanto eso como los rumores acerca de que ha quitado la imputación a Miguel Tejeiro a cambio de dinero. En un comunicado, por supuesto, descartó esta última maniobra que justificó en base a su "estrategia procesal", anunció medidas legales contra aquellos que apuntaran en esa dirección y se cuidó mucho de definir su actuación antes, ahora y en el futuro como "impecable, legal y profesional hasta el final".
Pero ¿qué final?. El otro escenario posible, el de la renuncia a la acusación, no parece tan improbable y prueba de ello es que la letrada deja abierta una rendija de esa puerta a algunos periodistas que, sabe, no van a guardar el off the record. En este segundo escenario, Virginia López-Negrete perdería el caso de su vida a cambio de su vida, de salvar los muebles. De no menear la mierda que huele peligrosamente próxima. Quedaría como una mártir que renuncia en pro de un sindicato que ha jugado con ella y con los españoles, con la justicia. Ganaría ella y ganaría la Infanta. Su defensa tendría lo que quiere, a su cliente fuera de sentencia. Y aquí paz y después, gloria.
En estos días en los que una se pone a rastrear hemeroteca como loca, se encuentran joyas y malas bromas del destino. Como ese artículo de hace dos años y medio en el que Virginia López-Negrete posa para la foto con un Miguel Bernad que muestra sus manos, dice, limpias. En la foto ella tiene una sonrisa forzada, de sí pero no. El artículo de El Mundo, para regocijo del amante de las casualidades, lleva la firma de Javier Castro Villacañas. El mismo Javier Castro que, a la postre, sería el director de Comunicación de Manos Limpias, ahora en libertad pero después de haber sido detenido en esta 'operación Nelson'.
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| Foto tomada por J.Castro Villacañas en enero 2014 |
El Destino vence al más fuerte. Suena 'O Fortuna' mientras escribo esta entrada. Casualidades.
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